miércoles, 24 de marzo de 2010

La Guerrilla en Cádiz: Manolo el Rubio

Grazalema, escenario habitual de la partida "Fermín Galán"

“Manolo el Rubio” (Pablo Pérez Hidalgo).

Pablo Pérez Hidalgo era natural de Bobadilla (Málaga). Formó su partida a principios del verano de 1940 y estableció sus primeras bases en Sierra Bermeja, actuando por zonas bien delimitadas: la de Gaucín, la de Casares (Málaga), la de Jimena y la de Castellar de la Frontera (Cádiz).

Antes de echarse al monte, «Manolo el Rubio" había organizado varias partidas auxiliares del Llano, o grupos de enlaces, en la vertiente norte de Sierra Bermeja: por Genalguacil, Benarrabá y Jubrique. Participó en varias operaciones junto con la partida de "los Morenos de Cortes", primos hermanos suyos, en pueblos situados al pie de la Serranía de Ronda. En 1945, la partida inició sus operaciones por la cruz de las provincias de Málaga-Sevilla-Cádiz, siempre partiendo de sus bases de la Serranía de Ronda, pero utilizando también las que tenían en la Sierra de Algodonales (Cádiz). En 1946. la partida adopta el nombre de Agrupación de Guerrilleros "Stalingrado" y regresa a sus bases de Sierra Bermeja, desde donde extiende sus acciones hasta Tarifa (Cádiz).

Se incorpora a la partida un grupo de fugados (mayo de 1946) de la cárcel de Málaga. cuya evasión fue organizada por Ramón Vías "el Madrileño" o "Martín", natural del Puente de Vallecas, que procedía desde África del Norte, donde había sido encerrado por los franceses (1939-1942) en un campo de castigo del desierto argelino (Camp Morand).

Uno de los evadidos es José Chicón Martínez, natural de Pujarra (Málaga), ex guardia civil como Bernabé López Calle "Comandante Abril" y también ex comandante del Ejército republicano (Jefe del "Batallón México"), que por acuerdo asume el mando de la Agrupación "Fermín Galán" que agruparía 22 componentes, al que nombrará enseguida a “Manolo el Rubio” como su jefe adjunto de Estado Mayor. La zona de operaciones de Pablo y su grupo será, en 1947-48, la del Campo de Gibraltar.

Una historia de amor, desde la clandestinidad hasta la muerte

Según nos cuenta Luis García Bravo, investigador de Algeciras, Pablo Pérez Hidalgo y su protectora Ana Trujillo "La Oveja" estuvieron unidos sentimentalmente hasta el final de sus días.

"Pablo, una vez en libertad en 1976, siguió viviendo junto a Ana en el bello pueblo de Genaguacil, hasta que Pablo cayó enfermo y se fueron a vivir al pueblo natal de Pablo, Bobadilla (Málaga) donde el viejo guerrillero finalmente murió el 4 de diciembre de 1992 y Ana le sigue, pues muere de pena un mes después, el 8 de enero de 1993, tras negarse a comer sumida en un gran dolor por la pérdida de su amado compañero de privaciones, soledad y sufrimiento de tantos años en aquella pequeña choza perdida en los montes de Genalguacil. Así me lo contaba Isidro García quien conoció a ambos y sabía del gran amor que ambos se procesaban mutuamente.

Cortijo del Cerro. Choza-refugio de Pablo y Ana la Oveja en 1976

La misma choza en 2001

En este lugar, el Cortijo del Cerro, es donde Pablo Pérez Hidalgo “Manolo el Rubio” estuvo escondido 26 años como "topo" desde 1950 hasta 1976 hasta su detención por la Guardia Civil a causa de la delación del estanquero del pueblo, al sospechar éste por unas compras de tabaco que hizo Ana en su local. Esta cabaña era propiedad de la familia de Ana “La Oveja”, la cual fue compañera de Manolo hasta los últimos días de su vida.

El paraje donde se ubica el refugio es de los mas bellos que existen en la Serranía, en el término municipal de Genalguacil y ,tal como dice Isidro García, en su libro, Pablo desde su escondite veía todo lo que pasaba en el pueblo de Genaguacil incluso hasta escuchaba la música y las campanas de la iglesia.

En la actualidad la espesura de los arboles hace que el pueblo ya no se vea como Pablo lo veía a lo largo de 25 años desde su escondite. El lugar se encuentra rodeado de castaños y totalmente camuflado, incluso todavía hoy es difícil saber donde se encuentra la casa.

Hay un bello final en el libro del profesor Isidro García* que dice así: "Los restos de Pablo descansan en Bobadilla y los de Ana, por expreso deseo de su sobrina, son trasladados a Genaguacil. Lo que no pudo separar la guerra, el miedo, las dificultades y el peligro permanente, lo separó una simple decisión familiar."


"Cuando hablo -prosigue Luis García Bravo- con alguien de las personas que estuvieron en el monte -los guerrilleros-después de oír sus relatos me gusta preguntarles por sus compañeras, y os aseguro que la experiencia me ha hecho ver que para ellos sus compañeras, el que la tiene a su lado como el que falleció, son lo primero y la tienen grabada en sus corazones siempre."

En la gran mayoría de los casos esto es muy habitual, pues si ellos sufrieron toda clase de penalidades en la Sierra, qué no pasarían esas mujeres y sus hijos, objeto de continuas visitas e interrogatorios de la fuerza represiva. Conozco testimonios de amor y entrega absoluta de guerrilleros y sus mujeres que es digno de elogio y ejemplo para las generaciones venideras.

Así eran los hombres del Monte, me refiero a los de verdad, no a los salteadores de caminos, eran nobles, idealistas, y de sentimientos buenos, no como desearían algunos, confundiendo hechos y personajes, como los auténticos bandidos o lalgunos miembros de las temidas contrapartidas, que no tuvieron nada que ver con los guerrilleros, dibujándolos como personas de mal corazón y sedientas de sangre.

He conocido personalmente a muchos guerrilleros, de los que ya muy pocos quedan vivos, he hablado con muchas familias y puedo asegurar que al lado de ellos solo se respira libertad, respeto y nobleza de sentimientos. Los más jóvenes, los que les conocen, sienten un gran respeto hacia ellos, y en mí mismo, que cuanto más les escucho cada día, siento mas admiración por estos hombres y mujeres luchadores por su causa y la libertad, en unos tiempos en que el miedo, el terror, el silencio, la resgnación ante los abusos de poder eran una forma de vida habitual en las Sierras y pueblos de Andalucía."

*Existe cierta controversia y confusión entre los estudiosos de la Guerrilla Anti-franquista con el libro del profesor Isidro García Sigüenza, por el hecho de que. titulándose "Bandoleros de la Serranía de Ronda", incluyese al final de su estudio su entrevista con Pablo Pérez Hidalgo, pues dio la casualidad de que casualmente les conociese a ambos, Pablo y Ana, en esos días en que terminaba su estudio, sin ánimo de pretender mezclar la figura del auténtico guerrillero con la de los "bandoleros", que tanto daño hicieron a la imagen de la lucha armada contra el Régimen de Franco.

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