lunes, 29 de marzo de 2010

La Guerrilla en Galicia (3)

Comienzan los problemas

A partir de ese momento comenzó una dinámica nueva en la Federación, en la que los comunistas actuaron como elemento perturbador. En Ferradillo, Urquiola se reunió con los jefes de la Federación y pidió su adhesión a la UNE informándoles que era una organización unitaria de todos los partidos y sindicatos del exilio.

Los guerrilleros desconfían de los políticos comunistas

Los guerrilleros, desconfiados por naturaleza condición esta que normalmente salvaba muchas vidas, en principio no aceptaron sin conocer más a fondo la veracidad de lo que les contaba el compañero. Solicitaron una nueva reunión para que les mostrara argumentos más sólidos y, mientras tanto, conocer la opinión de sus compañeros.

En el mes de septiembre, en el mismo lugar que la anterior vez, se verificó el Tercer Congreso de la Federación cuyo principal objeto era el de resolver la adhesión a la UNE. Urquiola Iglesias presentó en el Congreso las pruebas solicitadas, esto es, que en la UNE participaban PSOE, UGT y CNT, lo que era una verdad a medias. Esto luego traería secuelas negativas para el desarrollo de la lucha armada en el noroeste de España. Los guerrilleros firmaron por fin la adhesión y seguidamente el enviado de la UNE les propuso sustituir el nombre por el de Federación Nacional de Guerrillas.

Para dificultar aún más la posición de los guerrilleros, en los montes galaico-leoneses se acentuaron las diferencias tácticas y administrativas de socialistas y anarquistas con los comunistas.

La historia se repite una vez más, como en el 36-39

La Federación había sido la organización pionera de la resistencia antifranquista, y los comunistas copiaron tanto su estructura como incluso sus manuales básicos de supervivencia y comportamiento. Cuando el PCE decidió introducir en España guerrilleros que habían combatido en la Resistencia francesa, apenas tuvo problemas para hacerse con el control de la mayor parte de las áreas de huidos: era la única fuerza organizada que apoyaba a la guerrilla.

Enfrentamiento inevitable

Pero en León y Galicia la situación era diferente, por cuanto existía un grupo establecido, y el enfrentamiento entre la Federación y el recién creado Ejército Guerrillero de Galicia, dominado por los comunistas, parecía inevitable. El primer escenario de esa pugna se concretó en las tensiones escisionistas de la Federación, ya que los militantes comunistas, toda vez que no consiguieron absorber a los federacionistas, parecían decantarse por la escisión.

V Congreso

En el Quinto Congreso guerrillero, celebrado en marzo de 1945, se evitó la fractura por el procedimiento de incorporar al líder de los comunistas. Francisco Elvira Cuadrado, en el Estado Mayor. Conocedores por Juan García Duran de la creación de la ANFD, los guerrilleros decidieron desvincularse de la UNE y mantener relaciones cordiales con las dos organizaciones antifranquistas.

Socialistas y anarquistas contra el PCE

“No escatimaremos esfuerzos por conseguir la fusión de ambos bloques, pero mientras otra cosa no se decida, recobraremos nuestra independencia política”, se puede leer en la -Orden circular núm. 20" del V Congreso. Socialistas y anarquistas tenían que apoyarse entre sí para no verse desbordados por la creciente influencia del PCE, que se estaba reforzando con evasiones de los destacamentos penitenciarios de la zona.

El PCE sigue apretando, y el pluralismo, base de la unidad guerrillera empieza a desmoronarse

A pesar de todos los problemas, los federacionistas mantuvieron una política de expansión hacía Galicia. Crearon la 2� Agrupación, con sede en Orense, que estaba mandada por el socialista Mario Moran. Desplegó sus efectivos por los montes de Casayo y, en general, la sierra del Eje, y la Tierra del Bollo hasta Gudiña y Verín, además de las comarcas de Valdeorras y Puebla de Tríves.

Pero en esta agrupación federacionista también se integraron los dos guerrilleros del PCE más decididamente partidarios de abandonar la Federación y vertebrar organizaciones específicamente comunistas, GuillermoMoran -hermano de Mario- y Evaristo González Pérez “Rocesvinto".

La escisión

Así que el proceso de escisión resultó imparable. A finales de 1945, se solapaban en Lugo una 3� Agrupación de la Federación (mandada por Manuel Castro Tellado) y otra del Ejército. Cuando en agosto del año siguiente, los comunistas enviados para negociar con los federacionistas de la 2a Agrupación de Orense crearon otra del mismo nombre, aunque de obediencia comunista, el cisma podía estimarse como definitivo. A estas decisiones de los comunistas no eran ajenos José Gómez Gayoso y Antonio Seoane Ramos, enviados por el partido a finales de 1945 para imprimir un nuevo rumbo a la organización gallega.

946

Pese a todos los reveses, la Federación seguía en la brecha en 1946, e incluso el día 1 de abril editó de nuevo “El Guerrillero”. Socialistas y libertarios intentaron recomponer una vez más la unidad de acción con los comunistas, y en esa búsqueda no sólo se aplicaron los partidarios de una tercera vía —encabezados por Girón—, sino también dos de los más prestigiosos comunistas de la Federación: Elvira Cuadrado, ayudante de EM, y Arcadio Ríos, responsable de guerrilla en la 2ª Agrupación.

Congreso de Reunificación
Para llevar a cabo un arreglo definitivo, los jefes guerrilleros decidieron celebrar un nuevo congreso en los Montes de Casayo, al que llamaron Congreso de Reunificación. En efecto, a mediados de julio de 1946 se reunían en la sierra del Eje, delegados de las diferentes corrientes políticas y guerrilleros de los destacamentos que operaban en la zona.

Congreso en los Montes de Casayo

La concentración se llevó a cabo en el valle de la Bruña. El testimonio de “Gafas” evidencia los tensos inicios del Congreso de Reunificación:

“El último Congreso se llamó de reunificación y se celebró en los montes de Casayo. Yo, presido este Congreso.

Al principio parecía que nos íbamos a matar los unos a los otros. Sabiendo que yo era el blanco de las armas comunistas, fui el único que no tenía la pistola en la mano. Pero los ánimos se fueron serenando, la razón se impuso y en la votación salgo reelegido jefe.

Se ratifica la adhesión a la ANFD y se toman otros acuerdos, aunque casi siempre con la oposición de los comunistas.”

Congreso y combates con la Contrapartida de la Guardia Civil

El congreso se vio interrumpido por fuerzas de la Guardia Civil, que por diversas informaciones tenían noticias sobre la concentración guerrillera en la sierra del Eje.

Aunque lograron repeler los ataques, durante los días del Congreso se produjeron diversas escaramuzas entre los valles de la Bruña y Moriera, la más importante de las cuales tuvo lugar el día de la clausura del mismo con la llegada de una contrapartida de la Guardia Civil, que había logrado engañar a los pastores locales que hacían de enlaces de la guerrilla.

Los duros enfrentamientos del último día con la Fuerza impidieron finalizar el congreso con normalidad.

Se consuma la ruptura: Pluralismo versus comunismo

El Congreso de Reunificación había ratificado al Estado Mayor y solventado, sobre el papel, la cuestión de la unidad y el pluralismo de la Federación. Pero en la práctica significó la consumación de la ruptura, ya que la muerte de Elvira y Arcadio Ríos, los dos comunistas partidarios de la unidad, eliminó toda posibilidad de arreglo.

Los partidarios de la línea rupturista, encabezada por “Rocesvinto” y Guillermo Moran, se separaron oficialmente de la Federación el día 18 de agosto, y a partir de entonces la mayor parte de los militantes o simpatizantes del PCE abandonaron León para concentrarse en Orense. Las razones de los escisionistas para provocar la ruptura eran falaces, por cuanto aducían que los federacionistas se habían adherido a la ANFD e ignoraban la realidad de la UNE cuando esta última había desaparecido hacía más de un año y los propios comunistas se habían integrado en la primera.

"Gafas", federacionista, y "Marrofer", comunista no encajan

En parecidas contradicciones incurrió el PCE de Galicia, que en una circular enviada a las unidades guerrilleras, y después de las perífrasis habituales -“no tenemos afanes de predominio o absorción”-, terminaba concluyendo que "las guerrillas que no se han dejado influenciar por las corrientes de pasividad y espera, están y estarán mandadas por comunistas". Era la demostración de que actitudes como la de “Rocesvinto” y Guillermo Moran formaban parte de una corriente generalizada entre los comunistas. Todavía "Gafas" llevó a cabo varios intentos por evitar lo inevitable.

Después del Congreso se entrevistó en la provincia de Lugo con Marcelino Rodríguez Fernández "Marrofer", uno de los responsables de las guerrillas gallegas. Las dos poderosas personalidades de la guerrilla del noroeste evidenciaron un desencuentro radical, que se traducía entre la táctica comunista destinada a controlar a todos los guerrilleros y la opción pluralista pero defensiva de los federacionistas.

Calumnias comunistas contra los disidentes. El PSOE en el exilio vuelve una vez más la espalda al problema

Fernández Villanueva comprobó cómo a raíz de esta entrevista aparecía en Mundo Obrero como enemigo de los comunistas e incluso se le acusaba de agente del franquismo. Todavía Fernández efectuó un último intento por recomponer la unidad, pero en Meira (Lugo) cayó abatido el 13 de enero de 1947 en un combate con la Guardia Civil su acompañante, Manuel Castro Tellado, resultando detenido el interlocutor designado por los comunistas, Emilio Golas " Villa".

La soledad del luchador

Aislado y casi ciego, "Gafas" envió cartas a los dirigentes del PSOE en el exilio y consiguió contactar con sus compañeros de la Federación y con los guerrilleros asturianos.

Tanto unos como otros eran partidarios de abandonar la lucha armada y huir al extranjero. Triste final para tanto esfuerzo, sacrificio e ilusión puesta en un proyecto que siempre intentó ser ejemplar.

Desestabilización, desconfianza, infiltraciones

Pero la desestabilización de la guerrilla gallega no vino tanto por la muerte de los guerrilleros como por el proceso de militarización, al principio de manera casi imperceptible y luego de forma radical. Esa militarización, reflejada en aspectos aparentemente superficiales —indumentaria, saludos, grados castrenses—, (se puede encontrar el equipo de campaña completo en esta pag. web) alimentó el progresivo alejamiento de los enlaces, que eran el filtro primordial para restar eficacia a un nuevo método policial en la zona, las infiltraciones.

A finales de 1947, por ejemplo, se infiltró en la resistencia gallega Alejo Pablo Mora, ex oficial republicano ahora al servicio de la Guardia Civil, que logró engañar a un antiguo compañero de armas que colaboraba con los hombres de la Sierra. Otra consecuencia de esa disciplina militar, ajena a la tradición de los hombres del Monte, y a veces repudiada por sus convicciones políticas, fue que veteranos de la resistencia fueron aislándose y como consecuencia de esta actitud se produjeron numerosas deserciones. Entre los prófugos habían guerrilleros significativos, como Ramiro Martínez López “Zapatero”. Jesús López Ardao y Andrés Toupelo. Mas tarde se unió a esta desbandada “Jaime Pimentel” con 22 guerrilleros más.

Arrogancia e inexperiencia comunista

Aunque las deserciones se fueron cubriendo por jóvenes, estos no fueron capaces de restablecer la antigua comunicación fluida con la población, y ahora la arrogancia e inexperiencia de estos nuevos elementos hacía parecerse, a los ojos de la población, más a un ejercito de ocupación que aquellos “liberadores” de antaño. Desde luego fue un craso error que tuvo sus consecuencias a corto plazo.

1947: Asesinatos legales, amparados en la Ley de Fugas

Sin esperanzas de que se produjera la tan esperada intervención aliada, en el verano de 1947 se produjeron dos acontecimientos en España. El primero, apareció el Decreto Ley para la Represión del Bandidaje y el Terrorismo que legalizó el inicio de una guerra total contra las guerrillas.

Impunidad franquista y Referéndum "democrático".

Franco podía actuar con toda impunidad pues la guerra fría que se había desencadenado fue su mejor respaldo, y el segundo fue cuando se convocó un Referéndum que era la operación de maquillaje seudo-democrático (democracia orgánica) que exigían los países occidentales. En este Referéndum se aprobó la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, ...de la que aun hoy “estamos comiendo”.

Máxima dureza: Guerra silenciada sin cuartel a la Guerrilla

Hasta 1947, la eficacia de las fuerzas represivas fue relativa y las pérdidas de los guerrilleros podían catalogarse de normales. Pero a partir de ese año se produjo un cambio cualitativo, ya que se sustituyó el enfrentamiento directo, que no reportaba resultados positivos, por la mejora de los sistemas de espionaje a través del SIGC y de las contrapartidas.

Espionaje y Contrapartida, el complemento perfecto a la "ley de fugas"

Con una buena información, el siguiente paso era penetrar la red de enlaces y premiar a confidentes y delatores. Los nuevos métodos proporcionaron de inmediato resultados espectaculares. También influyó en esta inflexión de 1947 la multiplicación de los “asesinatos legales” a través de la universalización de la “ley de fugas”.

En 1946, la Dirección General de la Guardia Civil había enviado un informe reservado a las fuerzas represivas en los sectores de huidos en el que se exigía máxima dureza “a todo detenido con las armas en la mano o convicto por actos de esa naturaleza. No habrá, pues, prisioneros a menos que haya testigos sospechosos o se produzcan circunstancias que puedan dar lugar a una publicidad que aprovechen nuestros enemigos” (mas claro, el agua).

Estado de Excepción: Impunidad

Como la lucha antiguerrillera se había militarizado, en las regiones en que actuaba la represión estaba declarado el Estado de Excepción, con lo cual se facilitaba aun más la anormalidad y la impunidad de los métodos a emplear.

El Congreso de Reunifícación entre socialistas y comunistas había resultado un fracaso, y el corolario se tradujo en la desintegración de la Federación de Guerrillas de León-Galicia. En enero de 1947, el jefe de la Federación, Marcelino Fernández Víllanueva “Gafas”, intentó por última vez solucionar el contencioso con los comunistas aunque fracasó en el empeño y el interés del responsable federacionista y de sus compañeros se desplazó en cómo marchar al extranjero. Sus propuestas, como sabemos, encontraron eco entre los socialistas del exilio y los asturianos del monte.

1948: Comienza el final de las guerrillas

La decisión de huir fechó el final de la Federación, y mientras exploraban las posibilidades de escapar a Francia, los guerrilleros socialistas y Cenetistas merodeaban por las diferentes zonas de la antigua guerrilla. Todavía a finales de 1948 se produjo la subida al monte de un enlace quemado. Bernardo Alvarez Trabaja “Gasta”. Época de redefiniciones y cambios, a finales de 1948 empezó a despejarse el panorama de los antiguos guerrilleros.

Cansancio, desilusión y desánimo

Después de la práctica disolución de la Federación, durante algunos años aun persistieron partidas sueltas al mando de sus responsables, pero para la Guardia Civil y demás cuerpos armados fue cuestión de tiempo irlas disolviendo por la fuerza de las armas o bien por la desilusión, el cansancio y el desánimo que es el peor de los instrumentos y muchas veces una de las armas más resolutivas.

Conclusiones

La conclusión final parece clara. Mientras los guerrilleros unieron sus convicciones políticas en el sólo afán de la supervivencia y el acoso antifranquista, convivieron en la fraternidad de la lucha sin más roces que los naturales que surgen de la convivencia. Todos los idearios políticos se aglutinaron en uno sólo, la propia Federación.

Pasados los años, se observa como van cambiando la proporción de miembros tanto en el mando como en el simple guerrillero y ello es debido a la introducción de españoles venidos del maquis de Francia, después del fracaso de invasión del Valle de Arán. Son comunistas, como muchos de sus compañeros, pero ya piensan y ven las cosas de otra manera y conscientes del gran potencial que han encontrado en aquellas serranías gallego–leonesas desean cambiarlas, mejorarlas y apoderarse de ellas.

Obediencia ciega al Partido e indiferencia internacional: Los antifascistas, cada vez más solos

Su obediencia al Comité Central del PCE les ciega y no se dan cuenta que las condiciones de la lucha no es la misma que han sostenido en el vecino país contra un enemigo más preocupado por los importantes frentes donde sostiene una lucha infernal. Aquí todos los elementos represivos encuadrados en unidades bien organizadas, con mandos también veteranos de tres años de guerra civil, todo el potencial de que se dispone se vuelcan en la lucha contra ellos. Lucha que los países occidentales observan su desarrollo con suma atención, pues temían que España pudiera caer en la órbita comunista y estaba en sus cálculos las conveniencia de que entrara en la influencia occidental, ...aunque fuera por la puerta de atrás,.

Los aliados miran hacia otro lado: El binomio "republica=comunismo" vuelve a funcionar con éxito

El acuerdo de Yalta dejó bien claro cuales iban a ser las zonas de influencia para los vencedores de la II Guerra Mundial. Los comunistas trataron de saltarse el acuerdo con respecto a Grecia y se desató una cruenta guerra civil donde Inglaterra se empleó a fondo mandando armas y hombres, hasta conseguir sentar en el trono al rey griego.

En España los aliados miraban hacia otro lado mientras Franco se afanaba con todos los medios a la destrucción de las guerrillas . Franco les hizo creer que destruyéndolas, él podía ser el gran defensor anticomunista del sur de Europa junto con Portugal. Una vez más, el binomio propagandístico "republica=comunismo" le reportó beneficios políticos y económicos.

Republicanos, socialistas y anarquistas, los verdaderos vencidos, a los comunistas “siempre les quedaba Moscú”.

Razones no faltaron para que el pretexto pareciera cierto, los comunistas se estaban apoderando de las guerrillas españolas y sirvió para demostrar que en España se estaba erradicando el comunismo internacional y no el clamor de un pueblo oprimido representado por las guerrillas.

Republicanos, socialistas y anarquistas fueron los verdaderos vencidos en esta segunda lucha fratricida, pues a los comunistas “siempre les quedaba Moscú”.

Una vez que Stalin disponía de su trozo de tarta en la nueva Europa de la posguerra, no le interesaba un frente tan lejos de su zona de influencia. Con una dictadura en España, ya había suficiente.

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