lunes, 29 de marzo de 2010

La Guerrilla en Galicia (4)


Las Guerrillas en Galicia - León - Zamora

Principales líderes y Partidas guerrilleras

Por Alberto Bru, basado en los estudios de Eduardo Pons Prades, Carlos G. Reigosa, Secundino Serrano y Francisco Aguado

MANUEL PONTE PEDREIRA “Pintor”, llamado también “Manuel del Río Botana”, en homenaje a un antiguo jefe de partida, muerto a fines de 1941, en una refriega). Manuel Ponte había nacido en el municipio de Frades. parroquia de Abellá, en la aldea de Fontao. Su padre era sastre ambulante, de esos que iban de aldea en aldea, de pueblo en pueblo y de casa en casa, con su máquina de coser portátil, y su oficio -y su generosidad- le habían granjeado la amistad de las gentes humildes de aquella comarca.

Su hijo, Manuel, empezó a trabajar a su lado a los diez anos, sin haber puesto nunca los pies en una escuela. Lo que sabía lo había aprendido, de mayor, en la cárcel, ya que Ponte combatió contra las tropas sublevadas en julio de 1936, en que fue hecho prisionero y condenado a 30 años y un día de prisión. Salió en libertad condicional vigilada a fines de 1943.

Trabajó unos dos años en su oficio (de sastre-remendón a domicilio) y en el otoño de 1945 se echó al monte, donde estuvo combatiendo, al frente de su partida, durante dos años y medio. Antes de echarse a la sierra, Ponte actuó siempre en la clandestinidad y estuvo relacionado con las principales partidas gallegas. Ponte era un hombre discreto, poco amigo de imposiciones de ninguna clase, introvertido y muy estudioso.

Al empezar la guerra civil Manuel Ponte no tenía filiación política alguna. Empezó a tomar conciencia de la realidad social y a militar en la cárcel, como muchos otros. Y cuando se marchó al monte, como tantos “escapados” -como llamaban por allí a los huidos-. fue para librarse de la amenaza de ser encarcelado de nuevo. Además, Ponte era de los que tenía que presentarse a la policía de Frades cada semana, y cada visita a la comisaría era, para él y para los demás, una humillación y un trastorno insoportable.

El 21 de abril de 1947, en la aldea de Fontao eran cercados 6 guerrilleros. Desde primeras horas de la noche anterior, Ponte conocía la gran concentración de fuerzas enemigas “porque donde había un campesino o una campesina, Ponte tenía un amigo”, por lo que ordenó desenterrar unos paquetes de documentos comprometedores, que fueron quemados. Hay quien opina que, de no haberse entretenido en la destrucción de “tanto papel”, hubiesen podido ponerse a salvo todos los guerrilleros y no sólo tres de ellos.

Otros paquetes de documentación, en cambio -la quema de unos camuflaba a menudo la conservación de otros-, fueron enterrados y recuperados más tarde. Luego, antes de que amaneciese. Ponte dio orden de salir y de dispersarse. El jefe de la partida-y no es éste el único ejemplo- se quedó allí para cubrir la salida de sus hombres. Sólo tres lograron salvarse, los otros tres fueron heridos y rematados sobre la marcha, ...Ponte, como buen líder guerrillero, estaba entre los que cayeron.

“FOUCELLAS” (Benigno Andrade García). Era natural de una aldea coruñesa: Foucellas. En 1936 trabajaba como peón en una serrería de la parroquia de Mesia. Era de estatura pequeña pero de fuerte complexión física. Pertenecía a la C.N.T. y en julio de 1936 ya se enfrentó con el destacamento de la Guardia Civil de Cabruy. Al decir de la gente era un rebelde nato y tenía un don rarísimo; olía a los guardias a cien leguas a la redonda. Aunque oficialmente se le lanza al monte en 1941, se asegura que, antes de que terminase el verano de 1936, ya andaba por aquella montaña hostigando a las fuerzas enemigas. Parece ser que anduvo por los Montes de Chamarde, a las órdenes de “el de Negreira”, que era una pequeña partida de 5 o 6 hombres que corrió por la zona de Betanzos-Curtis-Ordenes. En el otoño de 1940 es cuando “Foucellas” monta su propia partida, con escapados de unidades disciplinarias de la región.

Foucellas se instala en los Montes de Boecio. La partida se compone casi toda de prisioneros republicanos (“que habían recorrido todos los pasos de la amargura, como Cristo”). La zona batida es la del cuadrilátero Betanzos-Ordenes-Arzúa-Guitíriz. Cabrera Baja y batió toda la zona norte de Puebla de Sanabria —de donde parece que era natural «Abelardo"—, desde San Martín de Castañeda hasta Santa Eulalia de Rionegro. Esta partida se caracterizó por la ocupación en fuerza de varios pueblos y aldeas del Valle de Sanabria, Santa Colomba de Sanabria y Trefació, entre otros, así como por una serie de mortíferas emboscadas que tendieron a las fuerzas del orden.

Esta partida actuó muchas veces apoyada por grupos foráneos y muy particularmente por el de “Girón” (leonés) y el de “Abel” (gallego). Al decir de las gentes, “Abelardo” llevaba en su partida a los mejores prácticos de la región y se cuenta que sus hombres eran los más hábiles introductores, en la Sierra del Eje, de las partidas que iban a invernar en los Montes de Casillo, el santuario de la guerrilla del Noroeste de España. Los mandos de esta partida eran militantes del P.C.E. y casi todos fueron evacuados hacia el extranjero, vía Portugal, en las postrimerías de 1949.

Con decir que a “los guerrilleros” se les llegó a llamar “los foucelias”... Ya que llevaba un asistente muy eficiente: un tal "Ricardín" Por otra parte, a través de esta partida la guerrilla de la región podía disponer de infinidad de puntos de apoyo. A mediados de mayo de 1948, cuando la partida se dirigía hacia los montes de Lalín (Pontevedra), sostuvieron una dura refriega con las fuerzas represivas y sufrieron bajas importantes. El 9 de marzo de 1952, cuando “Foucellas” se encontraba en la zona de Betanzos, fue descubierto en su refugio. Se abrió un tiroteo y el guerrillero resultó herido en un pie, y le detuvieron. Fue juzgado por un consejo de guerra, en La Coruña, y ejecutado el 26 de julio de 1952.

“NEIRA” (José Neira Fernández). Era natural de Ortigueira (La Coruña) y se echó al monte en la primavera de 1938. Con bases en los Montes de Montallén y los de Ramalleira —en la divisoria Lugo-La Coruña—, su zona de actuación se extendió desde Ortigueira-Vivero (La Coruña-Lugo), hasta Guitinz-Villalba. Por aquellos años se señalaba la presencia, asimismo, de partidas en las zonas de Arzúa-Mellid (La Coruña), la de Lalín-Golada-Rodeiro (Pontevedra) y la de Sarria-Chantada-Monforte de Lemos (Lugo). El creador de estas partidas fue “Neira”, que ejerció durante bastante tiempo de orientador general por tierras gallegas, ya que, como quedó dicho, la inmensa mayoría de los huidos se marcharon al monte a esconderse y esperar que pasara la tormenta. Pero cuando vieron el cariz que tomaban las cosas en el Llano, optaron casi todos por participar activamente en la lucha.

A comienzos de la década de los 40 “Neira” y sus hombres —la partida contaba entonces con medio centenar de guerrilleros repartidos en cinco grupos— se corren hacia el oeste, merodeando por la provincia de La Coruña (triángulo: Ortigueira-El Ferrol-Puentes de García Rodríguez). Más tarde, ensanchan su campo de acción por el sur: hacia Puentedeume, Pena de Iglesia, Villarmayor, Monfero y Las Nieves-Capela. Mientras la partida permanece en aquella zona bajo el mando de “Oleiroso”, “Neira” y media docena de sus mejores guerrilleros se trasladan a la zona costera, al oeste de la provincia —por el lado de Cée, Vimianzo, El Pindo—, instalándose en la Sierra de Santiago.

Se trataba de organizar pequeñas partidas mandadas por ex carabineros de Muros y Noya, que merodeaban por aquellas montañas desde los comienzos de nuestra contienda.
En 1943-1944, a “Neira” se le señala de nuevo por su terruño (Ortigueira). Las últimas actuaciones de la partida —llamada ahora Agrupación Guerrillera Neira— se producen en el verano de 1944, por la zona de Riobarba-Vivero (Lugo). Fue gravemente herido en una refriega y trasladado a Francia.

EL “PILOTO” (José Castro Veiga). Era natural de Boelle de Arxemil, una aldea del término de Corgo (Lugo), el 11 de abril de 1915, y su nombre de guerra se debía a su condición de soldado (cabo) del Arma de Aviación, de la que desertó para luchar en el bando republicano durante la Guerra Civil. Apresado en Madrid al final de la guerra, fue condenado a 30 años de prisión, saliendode la prisión indultado en 1943, pero continúa su actividad política en la clandestinidad como militante comunista. Huyendo de unas redadas de comunistas en Madrid, consigue huir a Galicia y se echa al monte en el verano de 1945. En seguida formó su propia unidad, con varios desertores del Ejército y de la Marina franquistas, y la instaló en las estribaciones orientales de la Cordillera Cantábrica, al sur de Lugo. Su primer combate con la Guardia Civil sería en 1946.

Su lugarteniente era “Cristo” (José Arias). Desde allí batieron una zona amplísima puesto que, partiendo de la línea Castroverde-Corgo-Sobrado, alcanzaba la cruz de las provincias de Asturias y León, por el Valle de Ancares (Piedrafita del Cebrero, Paradela, Villa de Frades, Becerrea, Toldaos, Los Nogales, San Román de Cervantes, Noceda y Navia de Suarna). Por esta zona colaboró con otra partida, con bases en la Sierra de Ancares (en la divisoria Lugo-Zamora), la de “Fuenteoliva” (Antonio Crespo).

Luego "Piloto" baja hasta la zona de Monforte de Lemos-Quiroga-río Sil, que saltan a menudo para merodear por el norte de la provincia de Orense. El 27 de mayo de 1954, en un duro encuentro, José Castro Veiga “el Piloto” perdió a varios compañeros y entre ellos a “Cristo”, en la zona de Paradela-Castro del Rey (al norte de Monforte de Lemos). Se pierde su pista, al parecer, en el invierno de 1955-56. Reaparece por aquella región en marzo de 1964. Fue reconocido por un antiguo compañero del servicio militar en Saviñao (Lugo) y denunciado. Pocos días después "Piloto" seria abatido en Belesar (Lugo), el 10 de marzo de 1965, en las cercanias de la presa de la central eléctrica, por la Guardia Civil de Chantada.

“EIVE-CARBÓN” (Manuel Eive y Ramiro Carbón). Se creó en la primavera de 1944 y muchos de sus integrantes eran desertores de la base marítima ferrolana. En realidad, dada la importancia de los efectivos —casi un centenar de hombres—, esta partida estaba dividida en cuatro grupos mandados por Eive, Carbón, “Patitas” y “Marinero” (José López Jaspe). Este último estaba destinado en el Ministerio de Marina, de donde desertó encontrándose con permiso en su pueblo natal: Bergondo (La Coruña). El “Marinero” caería acribillado en las calles de La Coruña el 31 de octubre de 1947. En 1948, la partida de “Eive-Carbón” —que ha absorbido los restos de los otros tres grupos— la manda Jesús Vilariño, un muchacho de 21 anos, que se echó al monte para no ir a servir al régimen que había asesinado a su padre. Vilariño caerá, a su vez, en abril de 1949, en un violento tiroteo en la zona de Puentedeume. En el otoño del mismo año los supervivientes de la partida se integraban en otras partidas guerrilleras.

“CORONEL BENITO” (Manuel Fernández Souto «Soutiño»). Era natural de Mugardos (La Coruña) y antiguo marino de guerra que recaló en Túnez al final de la guerra y que regresó a España después de pasar por la U.R.S.S. y la Argentina. Su lugarteniente era “el Alicantín”, un evadido del fatídico monasterio de Santa María de Ova (Pontevedra), que era una especie de prisión habilitada-campo de concentración en el que internaban, en particular, prisioneros de guerra republicanos oriundos de Cataluña y de Levante. Para los norteños —y los vascos y los asturianos— habían habilitado otro monasterio —de tan triste recuerdo, tanto para los prisioneros como para las gentes del lugar— el de Camposancos. La capacidad de organización del “Coronel Benito” ha sido reconocida por sus propios enemigos, que subrayan la excelente apoyatura de que disponía en el Llano, así como las infiltraciones de elementos suyos en el Ejercito y en las fuerzas de orden público.
Después de una larga prospección por las cuatro provincias gallegas, para tratar de reorganizar la guerrilla, el “Coronel Benito” era muerto, en un tiroteo, en la zona de Bóveda (Lugo), al norte de Monforte de Lemos, el 22 de junio de 1949.

“LISTER” (Amador Domínguez), llamada también “partida del Marinas”. La mandó, al principio, Domínguez y luego Marcelino Bello “Marinas”. Y al ser fusilado éste —tras haber dado muerte, en el asalto al periódico Ideal Gallego, a su director, el falangista Vileza a fines de 1946—, pasó a ser mandada por Jesús Valeiro (“Antonio”). Merodeó casi siempre por la zona de La Coruña, con incursiones hacia el norte de la provincia. Parece ser que los hombres de esta partida fueron los creadores de las bases subterráneas de Mugardos, cerca de El Ferrol, en Oleiros y en San Pedro de Nos. Esas bases las descubrieron a causa de las habladurías, ya que si no eran lugares prácticamente inlocalizables. El jefe de la partida —“Antonio”— caería en diciembre de 1950, en una refriega, en la zona de Bergondo (La Coruña), su pueblo natal.

OTRAS PARTIDAS: La de “Julián” (Antonio Seranee Sánchez), “Ricardo”, "el de Negreira", "Marrofer" (Marcelino Rodríguez Fernández), "Manuel Vega" (José A. Cortinas Blas). “Doctor” (José M. Otelo Mosquera), "Claudio Veas" (Emilio Pérez Vilariño) y la del "Radita" (Julián de la Rosa Zamorano). Conviene subrayar la intensa actividad organizadora de Manuel Castro ex teniente coronel del maquis francés. Con este despliegue de destacados militantes, el P. C. E. demostró por Galicia un interés sin precedentes en ningún otro rincón de la península, en el periodo guerrillero. Y es que Andalucía y Galicia eran —y siguen siendo— terrenos aptos para el florecimiento de grandes y peculiares transformaciones, con el mundo del agro como plataforma fundamental. También actuaron por esta provincia: el destacamento “Arturo Cortizas” (mandado por Adolfo Allegue “Riqueche”); el “Teniente Freijo” (de Lisardo Freijo), que se denominó asimismo ”Santiago Alvarez”; el de “Ferreirín” (de José Blanco) y el “Pasionaria”, que mandó Francisco Rey Ballbis “Moncho”.

LUGO

PARTIDA DEL “ALFÉREZ PROVISIONAL” Esta partida es probablemente la primera que se formó en esta provincia: en el verano de 1937. Su jefe era un alférez provisional de la Legión que desertó, junto con varios compañeros suyos, del frente asturleonés, echándose al monte por el lado de Fonsagrada. Según parece la partida duró más de lo que oficialmente se afirma. Y que incluso algunos de los ex legionarios desertores fueron asesores técnicos de otras partidas formadas por huidos, muchos de los cuales no habían vuelto a empuñar un arma desde los tiempos de la "mili". Como habían conservado sus uniformes y correajes legionarios la gente los bautizó “los elegantes” y por eso se sabe que sus merodeos duraron bastante tiempo: un par de años, o tres...Se rumoreó que aquellos legionarios eran muy finos para morirse arrinconados en el monte y lo más seguro es que se marcharan al extranjero cuando vieron que esto no tenía salida. Si se recuerda que ni uno solo de ellos cayó en la lucha, ni fue hecho prisionero, evocar esta ultima posibilidad no nos parece descabellado.

“CESAR TERRÓN”. César Terrón Abad. Minero y natural de Fabero-León y primo de los cabecillas leoneses falangistas César y Ernesto Terrón Librán médicos de profesión e importantes caciques locales que tuvieron un especial protagonismo en la sangrienta represión franquista en León. Huyendo de León hacia la zona leal republicana donde se incorpora al frente, llegando a ser capitán de ametralladoras en el EPR.

Su unidad estaba formada por ex soldados del derrotado Ejército republicano del Norte, en 1938, entre los que figuraba su hermano menor Eloy Terrón, quien estuvo con él durante la batalla del Mazuco (Asturias) y que posteriormente se integaría en su partida. César Terrón tuvo sus bases en la zona del Valle de Ancares, en los límites provinciales de Lugo, Asturias y León, de la que no salieron nunca porque aquello era entonces “el santuario de la guerrilla lucense”. Sus enemigos tuvieron que reconocer que su Idealización era poco menos que imposible, “debido a la nula colaboración del vecindario” con las fuerzas antiguerrilleras.

Al terminarse la guerra civil, a la partida de huidos se agregan fugados de varios destacamentos penales, entre ellos el de las minas de Fabero (León). A principios de 1941 los hombres de esta partida se integran en la de los “Pitaciegas” (partida leonesa), cuyos supervivientes, a su vez. se sumarán más tarde (1946-1947) a la de «Cesáreo Ríos” (partida orensana).

Su muerte, el 21 de julio de 1940, a causa de un balazo de un moro de Regulares fue pura mala suerte: César Terrón iba cargado con un cordero, en compañia de otro guerrillero leonés, Amadeo Ramón Valledor --quien mas tarde se integraria en la guerrilla catalana de Quico Sabaté- en los montes de Villar de Otero, cerca de su pueblo natal de Fabero. Los guerrilleros pasan cerca de un apostadero formado por moros de Regulares.

El ruido provocado por la carga del cordero y el roce con los altos arbustos -"escobas", como las llaman allí- hizo que uno de los marroquíes, asustado, disparase a bulto su mosquetón hacia el origen del ruido, acertando mortalmente a Cesar Terrón. Amadeo, que le acompañaba a cierta distancia segun la tactica habitual guerrillera, pudo pasar desapercibido y salvarse de los disparos.

“GUARDARRÍOS” (Luis Trigo). Se creó en la primavera de 1940, en la zona oeste de Mondoñedo, con bases en la Sierra de Gistral (Alfoz, Ferreira, Muras, Corbelle, Abadín). El lugarteniente de “Guardarríos” era Venancio Seoane “Pasoslargos”. La partida se extinguió en 1948, cuando, después de varios encuentros con las fuerzas del orden, murieron “Guardarríos” y “Pasoslargos”. El resto de la partida se reuniría con otros destacamentos guerrilleros.

“FUENTEOLIVA” (Antonio Crespo). Formada desde el verano de 1945, esta partida —de la que fue lugarteniente durante un tiempo «el Piloto»—, y que tenia sus bases en la Sierra de Peña Redonda, corrió por una zona bastante amplia, puesto que se extendía desde Monforte-Bóveda-Eirejalba, hasta Quiroga (Lugo) y Puebla de Trives (Orense). En el invierno 1948-49 se pierde de vista a la partida. De ”Fuenteoliva”, su jefe. se rumorea que escapó a Francia.

ORENSE

“BAILARÍN” (Manuel Alvarez Arias). Era natural de Casoyo (Orense) y cuatrero de profesión. Se echó al monte en julio de 1936. Sus primeras bases las tuvo en la Sierra del Eje, tras formar su partida con huidos procedentes de las cuatro esquinas de la provincia. En El Barco de Valdeorras dicen que “nada más empezar la guerra estas montañas se llenaron de gente de fuera” (Por aquí llaman así a los que vienen de más allá de la provincia de Orense.) “Por eso nuestros cementerios están llenos de cadáveres sin nombre”, agregó una vieja campesina. En sus filas combaten hombres que, más tarde, serán jefes de partida: “el Zamorano”, “Aguirre”, “Girón” y “Parra”. Parece que ésta, como alguna otra partida orensana, sostenía estrechas relaciones con grupos demócratas clandestinos portugueses, que seguían en pie pese a dos lustros largos de dictadura salazariana.

Su zona de actuación fue la del cuadrilátero El Barco de Valdeorras-Puebla de Trives-La Gudiña (Orense) y Puebla de Sanabria (Zamora). En agosto de 1940 “Bailarín” se entregó al jefe de la Cuarta Columna de Operaciones, pretextando querer colaborar en la exterminación de sus antiguos compañeros. Nunca se sabrá —o quizá si— con qué intenciones se rindió, ya que se sabe que no prestó el menor servicio a favor de sus enemigos.

Según el profesor Secundino Serrano, "Bailarín" intentó comprar su amnistía a cambio de entregar a sus antiguos camaradas, pero fracasó en su prpósito. Fue encarcelado, juzgado y fusilado en Orense, en la primavera de 1941.

“AGUIRRE” (Alfredo Yáñez Domínguez). Era natural de Jares (Orense), una aldea que se encuentra al sur de la Sierra del Eje. En realidad esta partida se formó con un grupo de guerrilleros de “Bailarín” y con algunos desertores del Ejército franquista, todos ellos procedentes de grupos autónomos que merodeaban por la zona de la Sierra del Eje y la de la Lastra (en la divisoria con León). “Bailarín”, era un militante de la Sociedad Obrera y Campesina de Jares, de neta influencia comunista.

Esta partida, como casi todas las de Orense, tenia estrechos contactos con los militantes de la Alianza Democrática Portuguesa cuya sede provincial estaba en la zona de Braganza-Vinhais. Las bases de la partida estaban en la Sierra del Eje, pero sus correrías por esta zona fueron bastante espaciadas, ya que la región —pobre de solemnidad— no daba para muchos merodeos. “Aguirre” sucumbió por tierras de Portugal, en noviembre de 1947, y su lugarteniente “Sinsegundo” se hizo cargo del destacamento guerrillero hasta el otoño de 1949, en que éste y varios de sus hombres resultaron heridos en una refriega y fueron detenidos.

“PARRA” (Marcelino de la Parra Casas). Esta partida también se creó en las primeras semanas de la guerra civil, después que su jefe actuó un tiempo de lugarteniente del “Bailarín”. Tuvo sus bases en la Sierra de Porto, por lo que sus incursiones tenían a menudo como meta las vecinas tierras de Zamora. Parece ser que colaboró activamente en el intento de militarización de las partidas, al que se opusieron varios veteranos de la guerrilla de extracción libertaria, entre los que destacaron “el Quintas”, “Foucellas” y “Curutxas”. Detenido en Gerona, cuando intentaba pasar a Francia a fines de 1948, fue juzgado y ejecutado en León poco después.

“ MARIO DE LANGULLO” (Mario Rodríguez Losada). Partida creada en la primavera de 1941, con bases en la Sierra de Queija. Y su zona de actuación es la encuadrada en El Bollo-La Gudina-Verin y Castro Caldelas. Esta partida parece ser una de las más activas que hubo por esta región —sobre todo en lo que a golpes económicos se refiere— y las personas que nos hablaron de ella, en Puebla de Trives, hicieron hincapié en “las innecesarias brutalidades que cometió, entre ellas la del asesinato del cura de Cesures-Manzaneda”. En realidad, después hemos podido averigua,r gracias a los amigos de RMH que a este cura quien le cortó la cabeza fue Bernardino García, un guerrillero lucense. Acusaban a este párroco de haber delatado a muchos "paseados" por las escuadras de Falange. Bernardino moriría con las botas puestas, en la conocida batalla de Cambedo en Portugal, en las navidades de 1946.

“Langullo” y varios de sus hombres pudieron sobrevivir a los avatares de la vida guerrillera y al final marcharon a Francia, en las navidades de 1967, alcanzando la frontera con éxito.

LOS “SOULECINES”. Esta fue, sin duda, la partida del país en cuya creación intervinieron mayor número de hermanos: Adolfo, Domingo, Consuelo, Antonia, Rogelio y Sebastián Rodríguez León.

Eran naturales de Soulecin, una aldea del término de El Barco de Valdeorras. Los cuatro primeros recibieron su bautismo de fuego con la partida de “Girón”, en la que las dos hermanas -Consuelo y Antonia- habían actuado como enlaces durante mucho tiempo, en compañía de Odilia González “Pequeña”, que era la compañera de “Girón”.

Esta partida se creó en la primavera de 1939, apenas terminó la guerra civil, cuando se desencadenó -y no sólo por tierras orensanas, como es bien sabido- otra ola represiva, incluso contra hombres que, llamados por quintas, lucharon en el ejército vencedor, pero que, entretanto, alguien denunció “porque no iba a misa antes de la guerra”, “porque se sabía que había asistido a un mitin izquierdista, a principios del 36” o que “se tenía información de que, en el 36, votó por las izquierdas”.

Los “Soulecín” tuvieron sus bases en la Sierra del Eje y su zona de actuación en el triángulo El Barco de Valdeorras, Puebla de Trives y Viana del Bollo, terreno que conocían bien y en el que tenían familiares por todas partes y, por consiguiente, refugios seguros. Más tarde, Rogelio y Sebastián crearían otra partida, con “el Capitán” y “el Corchas” de lugartenientes. Rogelio y varios de sus hombres fueron detenidos en Portugal y entregados a las autoridades españolas. Fueron juzgados y ejecutados en La Coruña el 2 de octubre de 1941.

Sebastián moriría a fines del mismo año, en una refriega, junto con “el Corchas”. Se da por extinguida la partida en el invierno 1942-43, en que sus supervivientes se repartieron por otros destacamentos guerrilleros.

“RAUL” (Raúl Mayo Méndez). Parece ser que el jefe de este grupo procedía de la partida de Ponte, en la provincia de La Coruña. Llegó a tierras de Orense en la primavera de 1946. Era un antiguo militante de las Juventudes Socialistas Unificadas (J. S. U.) de La Coruña y fue uno de los jóvenes guerrilleros enviados a Francia en 1945 para seguir cursillos sobre la organización de la lucha en el monte. Regresó en compañía de otros alumnos, provistos de excelente armamento, formando en seguida una partida, que instaló sus bases en la Sierra de San Mamed, desde la que batió toda la región sur y sureste de la capital de la provincia: San Ciprián de Viñas, Taboadela, Celanova, Allariz, Maceda, Montederramo. Prado, Villarderey, Cualedro, Villardevos, Oímbra y Verín. La partida actuó por esta zona hasta fines de 1949, en que sus efectivos, harto menguados a causa de repetidas refriegas con las fuerzas represivas, pasaron a otras partidas. “Raúl” fue destinado como instructor itinerante a la parte norte de Galicia, donde murió en un encuentro armado, en las calles de La Coruña, el 31 de enero de 1950.

“GAFAS” (Mariano Fernández Rodríguez). Era natural dé Olloniego (Asturias). Partida creada a fines del verano de 1936. Parece ser que en estrecho contacto con el Ejército republicano del Norte. Al perderse Asturias, el “Gafas” da a escoger a sus hombres: o se quedan con él o pueden marcharse a sus casas o a las montañas de Asturias, a seguir luchando. La mayoría opta por regresar a sus tierras. Casi todos siguieron guerreando por las montañas de Asturias y de León. La partida del “Gafas” tuvo sus primeras bases en la Sierra de la Cabrera Baja en la cruz de las tres provincias: la de Orense, la de León y la de Zamora), desde las que operó preferentemente por El Bierzo. Con otros jefes de partida, al tiempo que se producía la invasión del Valle de Aran, intentó organizar una Federación Nacional de Guerrillas, que fue fruto de un dia porque se solía olvidar que. para que prosperase esa u otras ideas de ambientación nacional era necesario que las urbes —y en particular las más pobladas del país— participasen en la euforia guerrillera del monte, situación que no se dio, simultáneamente, sino escasas veces. Sacaron, eso sí, el primer número del boletín de la Primera Agrupación, El Guerrillero, a fines de diciembre de 1946. Este muchacho asturiano organizó, no obstante, varias partidas por tierras de León (en El Bierzo), de Zamora (comarca de Sanabria), de Orense (entre los orensanos Montes de Casoyo y el leonés Lago de Carucedo). Se dice que marchó a Francia, junto con otros veteranos guerrilleros asturianos, en el barco que vino a recogerlos al puerto pesquero de Luanco (Asturias), desde una playa del País Vasco francés, una noche de otoño de 1948.

OTRAS PARTIDAS: Las de “Abel», “Albino” (llamado también “Moreiras”), “Caravana” (José Pedreira de la Iglesia), “Cesáreo Ríos”, “el Guardiña”, “Carrillo”, “Juan Genaro” (Juan Pérez Dopico), “Pepe” (José Gil Conde “Xesta”), “Vicente Alenza”. “Liebre” (Abelardo Macías), “Pedro” (Demetrio García Alvarez) y el “Grupo de los Enmascarados"

PONTEVEDRA

“MALETAS” (Rogelio García Morales). Esta partida hizo su aparición en el verano de 1938 por la zona comprendida entre Vigo, Redondela y Puenteareas. El 23 de julio de 1939, en Villar-Redondela, en el curso de un golpe económico, es muerto Rogelio y se hace cargo de la partida su hermano José. Su campo de acción, por conocido, no varía y a principios de 1940, la partida —dada la importancia de sus efectivos— se divide en dos grupos: uno mandado por José (“Maletas II”) y otro por “Xanote” (Manuel Simón). Estos grupos volverán a reundirse —con sus efectivos bastante disminuidos— a principios de 1946. bajo el mando de Xanote”, tras la muerte de José García Morales.

“XANOTE” (Manuel Simón). Esta partida anduvo muy hermanada con la de los “Maletas” (hermanos García Morales) y sus zonas de actuación se situaron siempre al sur y al este de Vigo. En el invierno de 1946-47 lleva de lugarteniente a “Avelino” y ensancha su zona de actuación por Sotomayor, Pedre, Solete de Montes, Redondela y La Cañiza. Ambos —“Xanote “ y “Avelino”— caerían acribillados, en enero de 1947, al ser descubierto su refugio. Se hizo cargo de la partida Tito”, que también moriría antes de que llegase el verano.

EL “FOTÓGRAFO” (Antonio Crespo). Procedía del Cuerpo de Carabineros —era capitán al terminarse la guerra civil— y su partida actuó en 1945 por la zona de Lalín (Forcarey, Silleda, Prado, Las Cruces, Colada, Rodeiro, Pazo de Oca, Castres, Arcas y La Estrada). Más tarde se corrió hacia el sur, donde merodeó por la zona de Vigo (Porrino, Mos, Lavadores, Pételos, Bembribre. Beade, Gondomar y Puenteareas). Murió a mediados de 1948, cuando pretendía salir de Galicia en un tren de mercancías.

“PEPITO” (Melchor Díaz). En realidad fue un destacamento volante que actuó de sensibilizador de otras partidas. Integrado por 5 o 6 guerrilleros veteranos recorrió todas las principales zonas guerrilleras de la provincia de Pontevedra (la de Lalín, la de Puenteareas, la de Vigo Redondela y la de Tuy-Codomar), asesorando, colaborando y estimulando a las partidas con las que se pretendía formar la osamenta de una Agrupación Guerrillera Gallega. Después, en los últimos años de la década de los 40, sus actividades se extenderían hacia las provincias de Lugo, Orense y Zamora. A “Pepito” se le da por desaparecido —gravemente herido en una refriega, cuando regresaba de uno de sus viajes a Francia, al parecer fue recogido muerto y enterrado en el monte por unos boyeros de El Bierzo— en los comienzos del verano de 1952.

OTRAS PARTIDAS: Las de “Farrapillas”, “Cachopas” y “Azulmendi” (creadas en 1936); la de “Lolito” (Manuel Pintado) y la del ”Grupo de Puenteareas” (creadas en 1937); la del “Largo” y la de “Petrillas” (1939), la de ”Paco Ferreiro”, la de “Corcheiro”, la de “el de la Nova” y la Castro Prieto.

LEON

“GIRÓN” (Manuel Girón Bazán). Jornalero y cazador, era una persona de gran prestigio en El Bierzo. Sindicalista de UGT, se echó al monte -donde aprendió a leer- huyendo de las matanzas franquistas con su hermano Jesús. Se une a la partida de "Bailarín" inicialmente hasta que organiza su propio grupo en 1940. Eran naturales de Los Barrios de Sala (León). Controlado León por los "nacionales", continuó peleando en el frente de Asturias, donde conoció a "Gafas". Entre sus hombres figuraba Francisco Martínez "Quico", un activo componente de AGE. Tuvieron sus primeras bases en la Sierra Calva o de Porto, en la divisoria Orense-Zamora. Su lucha en los montes duraría 15 años, convirtiéndole en una leyenda que todavía permanece en el Bierzo.

Hombre de acción, intentó paliar sus deficiencias políticas apyándose en los teóricos asturianos, a los que ayudó decisivamente en su supervivencia en la zona. Girón siguió en la lucha hasta el final. Se cree que permaneció en la zona por amor a su compañera, Adela Sánchez, tambien oriunda de Los Barrios de Sala, que le acompañaba en el monte.

Su campo de acción inicial fue la zona de El Bollo, La Vega, Casoyo (Orense) y la de Porto de Sanabria, Barjacoba, Padornelo (Zamora). aunque lambién realizaron incursiones por el Bierzo leonés (Truchas, Encinedo, Iruela y Quintanilia). Hasta fines de 1949 no abandonan aquella zona- Entretanto “Girón” ha recuperado hombres de varias partidas, entre ellas una de las más antiguas de la región: la del “ Bailarín». Sus hombres de confianza eran. como él. leoneses, y casi todos de Ponferrada. Ello le permitiría disponer de numerosos puntos de apoyo en el llano y de invernaderos de difícil localización.

La existencia de esta partida será muy azarosa, y como se trata de gente experta —y muy castigada por las represiones, empezando por la del invierno 1934-1935—, harán pagar caras sus vidas. “Girón” caería asesinado por la espalda mientras leía una carta en la puerta de su cueva-refugio, víctima de Cañueto, un infiltrado del comandante Arricivita, de la Guardia Civil, el 2 de mayo de 1951, en las cercanías de la aldea leonesa de Molinaseca (en la zona de Ponferrada). Un cobarde asesinato en toda regla -como muchos- que sigue sin estar claro, según se comenta en la comarca, donde incluso se apunta a algunos sus compañeros de armas que le dejaron solo con Cañueto. Su cadáver fue expuesto en el escaparate de un céntrico comercio de Ponferrada, como si de un trofeo de caza se tratara.

“VELASCO” (David Fuentes Alvarez). Fue la primera partida leonesa de que se tiene noticia, creada a fines del verano de 1936. Su primera zona de actuación fue el triángulo Ponferrada-Villa-franca del Bierzo-Fabero (Balboa, Ambasmestas. Herrerías, Toral de los Vados, Rioferreiros, Carucedo, Lago de Carucedo, Tombrio de Arriba y de Abajo, Fresnedo, Valle de Finolledo y Columbrianos).

“LIEBRE” (Abelardo Macías), que merodeó por los mismos lugares que “Velasco” y, al parecer, siempre siguiendo las orientaciones de éste, al que se consideraba mucho por ser un ex comandante del Ejército republicano. A “Liebre” y a sus hombres —en mayor parte serranos del Concejo de Ibias (Asturias)— se les tiene por responsables de la matanza de Lago de Carucedo, el 14 de julio de 1939. Yo estuve charlando, largo y tendido, con la estanquera de Carucedo, y con varios clientes suyos, el 4 de setiembre de 1976. Dos de ellos eran de Lago de Carucedo. Por lo que me explicaron, aquello fue un acto incalificable.

La estanquera me dijo: “Lo que pasó es que en esa partida casi todos eran asturianos y se ve que por su tierra todo les iba a pedir de boca. Y aquí, cuando pedían comida a la gente se ve que no se la entregaban muy deprisa y por eso decidieron hacer un escarmiento. Eran tiempos en que las vidas de unos y otros no valían gran cosa. Pero yo le puedo asegurar que, con aquellos asesinatos, los de la Sierra sólo lograron una cosa: que la gente les volviera la espalda. Y sepa usted que cuando por aquí se la juran a alguien...” “Velasco” y varios de sus hombres fueron interceptados en el término de Ambasmestas, en las mismas lindes con la provincia de Lugo, y muertos a tiros, en el otoño de 1941. La mayor parte de los supervivientes de esla partida se incorporaron a la de los “Pitaciegas”.

LOS “PITACIEGAS” (Demetrio, Salvador y Pedro Vacas Canóniga). Al principio —invierno 1937-38— esta partida fue formada por ex soldados del derrotado ejército republicano de Asturias. La mandaba Demetrio y su zona primera de merodeo fue la del Valle de Ancares (León-Lugo). En 1940 su campo de acción se ha ensanchado notablemente puesto que abarca la zona que va desde Ponferrada a Piedrafita (Lugo), al oeste, y hasta Fabero, por el norte. Con bases en la Sierra de Aneares y en la Sierra del Teleno —en el Bierzo—, cuyas tierras también batirán durante años. La partida registró bastantes altas de fugados de varios destacamentos disciplinarios de aquella región, entre ellos de Fabero. A fines de 1941, Demetrio es herido y cae en poder de las fuerzas del orden, pero en mayo de 1942 consigue fugarse de la cárcel de León. Otro hermano, Pedro, es acribillado y muerto, poco después, por tierras de Lugo, en una emboscada. A la partida se la da por extinguida en el verano de 1947, cuando Salvador y Demetrio, y unos cuantos más, deciden incorporarse a otra partida.

“CALIXTO”. Se formó también antes de que finalizara la guerra civil, con ex soldados republicanos asturianos, montañeses y leoneses. “Calixto” era de filiación socialista y se echó al monte, con un grupo de amigos, por el lado de Riaño-La Vecilla-Bonar-Cistierna, después de haber sido lugarteniente de “Ramirón” (Ramiro Cabo Arenas). Durante varios años baten toda la región leonesa que linda con Palencia, Santander y Asturias y tienen sus bases en los Picos de Europa, desde donde se adentran por la zona de Saldana (Palencia). En el verano y otoño de 1947 algunas partidas socialistas desaparecieron de la zona de operaciones leonesa y la de “Calixto” fue una de ellas. Dos enlaces femeninos, “Cecilia” y “María Luisa”, jugaron un papel importante en la coordinación de acciones guerrilleras en la provincia de León, y en la evacuación de guerrilleros hacia Francia.

LOS “ARIAS” (Casimiro y Amable Fernández Arias). El jefe era el mayor —Casimiro—, al que llamaban “el Mellao”, evadido de un Destacamento Penal de la provincia de Burgos. Su hermano Amable “Joanín” era su lugarteniente. Formó su partida en la primavera de 1942 y su zona de merodeo inicial fue la del triángulo Rodillazo-Cerulleda-Cármenes. En 1943-44, amplían su campo de acción hacia el sur (Pedrón, Ambasguas, Devesa, Barrio, Garrafe de Torio, San Bartolomé de Rueda y Villanueva). Más tarde, la partida sube hacia la divisoria con Asturias, instalando sus bases en la Sierra de las Fuentes de Invierno. Pero no tardará en volver a sus correrías por la zona de La Vecilla (Matallana, Orzonaga. Vega, La Vid, Carrocera, Valsemana, Santibáñez de Porma y Azadinos, en las inmediaciones de la capital de la provincia), desde sus bases de la Sierra del Gato. En la primavera de 1948, los restos de la partida se integran en otras, mientras los “Arias” y un pequeño grupo de guerrilleros se traslada a Francia por la montaña.

“GRUPO ESPECIAL VOLANTE”. Lo mandaba Manuel Ramos Rueda (“Pelotas”), procedente del maquis de Francia y que había sido jefe de Estado Mayor de la partida asturiana de “Feria”. Este Grupo se crea en el otoño de 1944, en la parte noreste de la provincia (La Vecilla-Boñar-Cistierna). Ramos Rueda era natural de Santa Lucía de Gordón (León). En esta partida los mandos subalternos procedían casi todos del maquis francés. Tenía sus bases en la Sierra del Gato. Más tarde, se la localiza en la zona de San Pedro de Bercianos-La Bañeza-Astorga. Desde sus bases de la Sierra del Teleno merodean por el sur de la región del Bierzo. “Pelotas” deja allí a casi todos sus hombres, bajo el mando del “Cabrero”» y con un reducido grupo de veteranos se instala en la capital de la provincia. Después de dar algunos golpes económicos se marcha a Francia, a fines del verano de 1948.

OTRAS PARTIDAS: La de “Martínez” (Lorenzo San Miguel), la de “Orzonaga” (Blas García “Blas”), “Ramirón” (Ramiro Cabo Arenas) y la de “Tejerían”.

ZAMORA

La zona guerrillera de esta provincia estuvo siempre circunscrita en su parte noroeste, en el cuadrilátero Sierra de la Culebra-Santa Eulalia de Rionegro-Sierra de la Cabrera Baja-carretera de Zamora a Vigo (tramo Puebla de Sanabria-Padornelo). La ausencia de montañas explica con creces la ausencia de partidas guerrilleras en otras zonas de la provincia. Las primeras acciones guerrilleras se registran en el verano de 1939.

“ABELARDO”. Tenia sus bases en las mismas lindes de la provincia de Orense, en la Sierra de Porto. Su zona de actuación -1939-1949- comprendió al principio: Porto de Sanabria, Barjacoba, Pías (Zamora) y Villavieja. La Mezquita, La Gudiña. Viana del Bollo (Orense). Después trasladó sus bases a la sierra de la Cabrera Baja y batió toda la zona norte de Puebla de Sanabria -de donde parece que era natural “Abelardo”-, desde San Martín de Castañeda hasta Santa Eulalia de Rionegro. Esta partida se caracterizó por la ocupación en fuerza de varios pueblos y aldeas del Valle de Sanabria, Santa Colomba de Sanabria y Trefació, entre otros, así como por una serie de mortíferas emboscadas que tendieron a las fuerzas del orden.

Esta partida actuó muchas veces apoyada por grupos foráneos y muy particularmente por el de “Girón” (leonés) y el de “Abel” (gallego). Al decir de las gentes, “Abelardo” llevaba en su partida a los mejores prácticos de la región y se cuenta que sus hombres eran los más hábiles introductores, en la Sierra del Eje, de las partidas que iban a invernar en los Montes de Casayo, el santuario de la guerrilla del Noroeste de España. Los mandos de esta partida eran militantes del P. C. E. y casi todos fueron evacuados hacia el extranjero, vía Portugal, en las postrimerías de 1949.

Cadáveres de los guerrilleros José Doldán, Elisardo Freijo y Marcelino Rodríguez, ‘Marrofer’, ejecutados por la Guardia Civil en 1946.

El auténtico final de la Guerra Civil Salvador Rodríguez

La guerrilla de Galicia y León fue pionera en la lucha antifranquista. Y aquí murió el último guerrillero, en 1965. Pero es poco conocido que su lucha fue abandonada por Moscú al final de la II Guerra Mundial.

Mientras Pasionaria y Carrillo acordaban con Stalin la disolución de las guerrillas, en la cárcel de A Coruña los dos máximos dirigentes comunistas de la lucha armada en Galicia, Antonio Seoane y José Gómez Gayoso, aguardaban la ejecución de sus respectivas sentencias de muerte a garrote vil, que se consumaron el 6 de noviembre de 1948. Ninguno de ellos sospechaba siquiera los términos de aquel acuerdo, al punto de que en cartas escritas durante su cautiverio que todavía se conservan, José se mostraba orgulloso de la “respuesta contundente” que sus compañeros habían dado a estas detenciones mediante varias “acciones de combate”. En realidad, a aquella altura, la guerrilla gallega estaba quizás más fuerte que nunca, y de hecho el año 1948 aparece registrado como uno de los más activos pero, a la par, esto contrastaba con una innegable realidad: los efectos de la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial no habían sido los esperados. Franco no sólo no se tambaleaba, sino que hasta semejaba reforzado. “Tardamos mucho en hacer público el acuerdo con Stalin porque antes de cesar la lucha había que preparar la retirada —cuenta el propio Santiago Carrillo—. La operación de retirar las guerrillas era muy difícil, y eso suponiendo que aceptaran la decisión; de hecho, algunos optaron por seguir en el monte”.
En la versión de Francisco Martínez López, El Quico, miembro de la Federación de Guerrillas de Galicia-León, y hogaño uno de los escasos supervivientes de aquellas partidas, esos “algunos” eran, al menos en el primer momento, “la mayoría”, y no sólo socialistas y anarquistas que también formaban parte del maquis, sino también numerosos comunistas: “A decir verdad —relata— este cambio de táctica en principio no era tal para nosotros. La orientación preconizada por el PCE no hacía más que confirmar a nuestros ojos una práctica que ya existía en muchas zonas de acción de la guerrilla. Las infiltraciones en el interior del sistema franquista se multiplicaban desde hacía tiempo: incluso ciertos alcaldes y consejeros municipales eran enlaces nuestros”.
La Federación de Guerrillas de Galicia-León fue la organización pionera de la resistencia antifranquista. Su eficacia había llamado la atención del PCE que, en los primeros años de la posguerra civil, tenía el control casi absoluto de la guerrilla en toda España excepto precisamente en el Noroeste.

Durante un tiempo, se dio la paradoja de que en Galicia convivieron dos colectivos de guerrilleros: el de la citada Federación y el Ejército Guerrillero. Para subsanar esta anomalía se procedió a la celebración del Congreso de Reunificación, pero la valoración de este acontecimiento es dispar. Mientras para unos resultó efectiva de cara a la consecución de una mayor eficacia bélica, para otros consumó la ruptura definitiva entre anarquistas (y socialistas) y comunistas. El hecho cierto fue, eso sí, que la lucha guerrillera también en Galicia pasó a ser liderada por el PCE. “No IV Congreso da Federación de Guerrillas de Galicia-León (finales de 1944) introdúcense importantes trocos —escribe Lupe Martínez en Coa man armada (Edicións A Nosa Terra)—. O Partido Comunista de España conseguirá encadrar no seo da Federación ao seu primeiro delegado, Francisco Elvira Cuadrado. E é que o número de comunistas que pasan a engrosar a nómina da guerrilla durante ese ano foi considerábel, debido ás fugas dos destacamentos penais”. Este proceso hacia la dirección comunista se concretaría con la llegada a Galicia, procedentes del exilio en Argentina y Cuba, respectivamente, de Antonio Seoane (nombrado jefe militar de la resistencia) y José Gómez Gayoso (secretario general). Por esas fechas, otro exiliado, Francisco Rey Balbis, el comandante Moncho, también se incorporaba a la guerrilla gallega tras cumplir condena: “Cuando salí de la cárcel —refiere— me puse en contacto con la dirección del PCE para incorporarme a la lucha armada. Me recomendaron que no usase mi nombre verdadero y que recurriese a un seudónimo; elegí el de Moncho porque así se llamaba un hermano mío que se había muerto cuando sólo tenía siete años de edad”. Del futuro comandante, que actualmente reside en Cuba, bien puede decirse que fue el último “jefe comunista” de la guerrilla gallega.

Moncho sucedió en el liderazgo de los guerilleros gallegos a Manuel Ponte, abatido en 1947, quien a su vez había relevado al mando de la IV Agrupación al legendario Marcelino Rodríguez Fernández, Marrofer, quien, pese a su filiación comunista, estaba considerado un hombre aglutinador pues fue capaz de volver a captar a los críticos del Congreso de Reunificación, entre los cuales se encontraban figuras clave como el anarquista Benigno Andrade García, alias Foucellas, o Elisardo Freijo.

“El aumento de la actividad guerrillera a partir de 1946, la única oposición que entonces le preocupaba al régimen —escribe Mercedes Yusta Rodrigo— provocó la promulgación de una nueva ley en 1947, y esta vez específicamente destinada a la lucha contra la guerrilla”. Era la Ley para la Represión del Bandidaje y el Terrorismo cuyo articulado venía a legalizar la guerra sucia contra el maquis, método que, al cabo, precipitó todavía más su fin (al margen de las instrucciones del camarada Stalin). Debe señalarse que a partir de la promulgación de esa ley, el peso de la represión lo llevó en su práctica totalidad la Guardia Civil, que amplió el número de acuartelamientos en las zonas de implantación de la guerrilla y desplegó destacamentos volantes por los puestos de riesgo.

La Guardia Civil era a menudo acompañada en sus acciones por somatenes (voluntarios civiles armados, generalmente falangistas y derechistas radicales), guardias jurados y forestales de los municipios afectados por la actividad guerrillera. “La constitución de una red represiva
—seguimos a Mercedes Yusta—, tendente a romper la simbiosis entre la guerrilla y el campesinado, dejó una honda huella entre la población civil que, presa del miedo, la delación y el temor a las represalias de uno y otro bando, acabaría por sucumbir a la más ciega resignación y a la desmovilización más absoluta”.

Y es que, efectivamente, el factor clave de la supervivencia de la guerrilla había sido el apoyo de la población civil. Así lo indica Rey Balbis: “Es que nosotros teníamos mucha ayuda popular, y eso es algo que casi nunca se dice. Nosotros no éramos cuatro gatos, sino un movimiento guerrillero de verdad; contábamos con el apoyo de la gente y era el pueblo quien nos apoyaba jugándose la vida. Esa es la verdad, y el pueblo gallego tiene un gran mérito, fue muy firme y muy serio. Los que fallamos a lo mejor fuimos nosotros, que no pudimos o no supimos, pero el pueblo respondió ¡Vaya si respondió!”.

Seriamente tocada la guerrilla por la red represiva de la Guardia Civil y los sucesivos golpes a sus principales cabecillas, en 1951 el PCE decide por fin hacer pública la propuesta de Stalin, o sea el “cambio de táctica” aunque, tal y como había manifestado Santiago Carrillo, la operación de retirada ya había sido iniciada mucho antes y uno de los primeros en acatar la orden del Comité Central fue el comandante Moncho, cuyo paso a Francia se convirtió en toda una odisea. Con su, por aquel entonces esposa, la viguesa Marita Gallego Abeledo, cruzó a pie a través de los Pirineos “por lugares inhóspitos y peligrosos por los que nadie, ni las cabras, pasaban”.
Desde Francia, continúa Rey Balbis, “yo propuse sacar de Galicia a aquellos compañeros que corrían peligro de muerte y que estaban huidos.

Concretamente, me afectó mucho el caso de Francisco Martínez, Pancho. Le comenté a Santiago Carrillo que Pancho era un hombre serio y muy valioso, pero Carrillo, que ya era el secretario general del Partido, se negó tajantemente: dijo que no era de fiar porque había estado en la Legión. Eso a mí me dolió mucho”. Como puede apreciarse, la tan cacareada “operación de retirada” se efectuó de manera extremadamente selectiva.

Ese mismo año, en el mes de septiembre, Francisco Martínez-López también vivía su propia operación de retirada, una operación que El Quico, en aquella época joven militante comunista, quiere matizar: “Varios meses después de la muerte de Girón (jefe guerillero leonés) nos llegó una propuesta que hacía nuestro exilio viable; tomamos una decisión sobre la marcha, puesto que era algo que habíamos madurado durante mucho tiempo, pero sin que ninguna directriz del PCE nos influyese”.

El destino de Martínez-López también fue Francia, de donde no regresaría hasta 1977, dos años después de la muerte de Francisco Franco. Desde entonces se dedica a reivindicar allá por donde pasa la condición de soldados de la República para los integrantes del maquis, pero esa es todavía una asignatura pendiente porque, si bien el Congreso de Diputados aceptó el 16 de mayo de 2001, por unanimidad, la rehabilitación del maquis español, la moción excluyó de su texto aquel aspecto que concernía al cobro de pensiones de los ex guerrilleros en su calidad de militares. A pesar de que fueron ellos en realidad los que defendieron hasta su último suspiro la legitimidad de la Segunda República.
A partir de 1952 puede decirse que ya no existió lucha guerrillera en Galicia, si bien es cierto que no escasas partidas continuaron, autónomas y sin estrategia común, luchando en el monte hasta, en la mayoría de los casos, su extinción física: no todos tuvieron la suerte de formar parte de la operación de retirada; otros, simplemente no quisieron y, por si fuera poco, la Ley para la Represión del Bandidaje y el Terrorismo, en vigor hasta última hora, otorgaba, entre líneas, licencia para que no se hiciesen prisioneros. Pero la Guerra Civil, como tal, había terminado y su verdadero final probablemente se gestó en aquella reunión en Moscú de la que apenas se supo hasta muchos años más tarde.

¡Mataron a O Piloto!
Entre los historiadores que se han ocupado en profundidad del maquis español, ya no cabe ninguna duda: José Castro Veiga, O Piloto, fue el último de los guerrilleiros o, mejor dicho, el último en caer en combate. Sucedió el 10 de marzo de 1965 y, según la versión oficial, que en nada se parece a los comentarios de algunos de sus vecinos, “antes de ser tiroteado fue conminado a entregarse, pero se negó”. En aquel tiempo, obviamente, las palabras maquis o guerrillero habían sido extirpadas del diccionario del Régimen, así que cuando la noticia se publicó en los periódicos de la época, O Piloto tenía la mera consideración de forajido, bandido, bandolero o... asesino.

Castro Veiga nació en la aldea lucense de O Corgo el 11 de febrero de 1915 y, a los 16 años, se inscribió en la Escuela de Aviación de Madrid (de ahí le vino su apodo). Cabo en el ejército republicano, en 1939 fue apresado y sentenciado a treinta años de cárcel, pero lo indultaron cuando todavía no había cumplido cuatro de condena. Tras su salida de prisión, se sumó a la guerrilla, llegando a ostentar la jefatura de la II Agrupación, cuyo territorio de acción se situaba en el sur de la provincia de Lugo. En 1949, consiguió huir de la batida que costó la extinción de su Agrupación y, desde ese momento, comenzó a forjarse una trayectoria en la que la leyenda y la historia se dan aún hoy la mano al extremo de que circulan tres versiones: la de que jamás abandonó la lucha armada, la de que se convirtió en un forajido sin escrúpulos y la de que vivió como un topo, de escondrijo en escondrijo pero sin actuar, hasta que la Guardia Civil lo sorprendió aquella mañana de marzo.

El último delito que se le imputó fue el de haber atracado a un vecino de O Saviñao al que, de acuerdo con esta tesis, le arrebató 15.000 pesetas “en concepto de multa que le impone el Gobierno legítimo de la República”, según explicó a las autoridades su presunta víctima.

4 comentarios:

  1. Los guerrilleros que Vd. dice que son de León, son de la región de El Bierzo, que no tiene nada que ver con León. Pido un respeto para los bercianos. En la región de El Bierzo fue en el único lugar donde se organizaron los guerrillero o maquis o perseguidos. Aquí, en El Bierzo y sus fronteras también se refugiaron guerrilleros de otras zonas, como Asturias y Galicia, pero de León no hubo ninguno.

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  2. Giro no era de los Barrios de Salas, que no existe. Era de Salas de los Barrios (región de El Bierzo), y lo mataron en las Puentes de Mal Paso, cerca de Molinaseca, que no es una localidad leonesa, sino berciana.

    Un respecto para los bercianos, que no tenemos nada que ver con los leoneses.

    Tarsicio Carballo, Presidente del PRB

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  3. hola escribo porque soy Patricia Pérez Ponte, sobrina nieta de Manuel Ponte, mi abuelo fu Antonio Ponte,hermano de Manuel, perdón por el atrevimiento, le escribo porque estoy en la búsqueda de mi árbol genealógico y sus historias, es parte de mi identidad, conocer a mis antepasados, poco sabemos los familiares que estamos en Argentina sobre ellos, hay muchos secretos familiares, me impresiona que Manuel es muy parecido a mi abuelo y a mi madre Carmen Ponte, mi abuelo perdió un hijo Paquito en la guerra civil española porque ayudó con un remedio anticicatrizante a este hermano, y su hijo muere al consumir este remedio; esta historia tan corta y triste a mí me marcó siempre, soy la nieta mayor de Antonio y me gustaría saber donde puedo conseguir más datos sobre mi familia. Le pido disculpas por tantas preguntas, pero estoy deseo en saber más sobre la familia que quedó en España, muchas muchas gracias patricia pérez ponte DNI 14923024 La Plata, Buenos Aires, Argentina

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  4. mi casilla de e-mail es psperezponte@yahoo.com.ar y mi tel es 5422156161756 muchas gracias bendiciones

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